Lady L

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jueves, 23 de febrero de 2012

Que el dolor no me sea indiferente

La verdad es que no hay mucho que yo pueda decir sobre lo que pasó ayer en Once, además de que me da mucha tristeza y bronca.

También un poco de vergüenza por cosas que vi y leí en los distintos medios de comunicación, que ayer parecián competir por mostrar la foto más impresionante, regodearse en la espera para conseguir primero la lista de víctimas fatales. Todo con música de película de fondo y subtítulos amarillistas: el espectáculo antes que la información.

Y no sólo fueron desacertados los medios sino también mucha gente que comentó en distintos foros cosas tales como "Acá la culpa la tuvo el maquinista" o "¿Qué hacía un nene solo a esa hora en el tren? No sería un vendedor ambulante o uno de esos que piden monedas?" (textual).

Así que ante tanta obscenidad mediática yo acá hago silencio, pero no por indiferencia, sino por respeto a toda la gente que hoy está pasándolo realmente mal. Que hablen los que tendrían que haberlo hecho ya. Y que se hagan cargo.
 

martes, 14 de febrero de 2012

Desafío

Lady V de Lado V me desafió a contar 7 verdades sobre mí. Qué difícil. Porque no es cuestión de decir unas cuantas cosas que, aún siendo verdades, no tienen ninguna relevancia o se pueden deducir fácilmente de lo que escribo en los posts. No. Lo interesante es decir 7 verdades incómodas, de esas que dan un poquito de vergüenza, y hasta vergüenza ajena para el que las lee.

Así que ahí van!

1. Nunca vi Star Wars. Desconozco los nombres de la mayoría de los personajes y siempre quedo afuera de los chistes nerds que se hacen al respecto. No descarto ver la versión en 3D que se reestrena este jueves.

2. Me molesta que la gente grande diga "pipí" y "popó". Casi tanto como los que creen que es más fino pronunciar "picza" que "pisa" cuando hablan de pizza.

3. No leí el Quijote, ni la Divina Comedia, ni Moby Dick, ni un millón de otros libros que algunas personas consideran fundamentales.

4. Me molestan mucho los vestuarios de los gimnasios y la mezcla de impudicia y exhibicionismo que son capaces de desplegar algunas mujeres. En este momento estoy desarrollando una técnica para maniobrar con la malla de natación (o traje de baño, para los susceptibles) sin tener que mostrar nada de nada.

5. Me da muchísimo asco tocar polvo de tiza o talco.

6. Los dedos de mis pies son horribles. Posta, si fueran ajenos los criticaría sin piedad.

7.  Me presenté en la primera edición de Operación Triunfo, con prueba de cámara y todo. Obviamente no quedé.

El desafío, aparentemente, se tiene que pasar a 7 personas. Así que los que se animen, están invitados a ponerse de pie y confesar.


martes, 24 de enero de 2012

Que Dios me salve a mí de ella

La nueva está integradísima, como si trabajara acá desde hace años. Tengo que decir que me cae cada vez mejor. Ayer tomamos tereré y debatimos temas de alto vuelo jurídico (camisa ¿afuera o adentro de la pollera? y ese tipo de cosas).

Pero la que está torturando mis días es Queen. Le decimos así porque tiene la espantosa costumbre de llamar "reina" o "rey" a las víctimas que caen en sus garras para trabajar un tema con ella (en este caso, yo). 

"Reina" ya tiene consecuencias negativas, pero si acaso te dice "Reina Chula" estás en serios problemas. Significa que te está por enterrar en las profundidades más hediondas de su pantano lleno de dudas y discusiones interminables sobre el sexo de los ángeles y la relevancia de agregarle un adverbio o no a una nota kafkiana que no leerá nadie jamás.

Queen representa todo lo que yo no quiero ser en la vida: chata, intrascendente, envidiosa, con aires de alta sociedad mal imitados, arpía, intelectualmente pobre, obsecuente, insegura hasta la exasperación, infeliz. Y como si todo eso fuera poco, gorda como un sapo y mal vestida (acá me salió la Ohlalá).

En cualquier momento le voy a contestar una barbaridad, lo sé. Así que como medida preventiva  descolgué el teléfono para no escucharla. No descarto que me venga a buscar.

Ilustración de Jennifer Gennari via www.jengenart.com

martes, 17 de enero de 2012

La nueva

Ayer entró una abogada nueva a mi equipo de trabajo, y la ubicaron en el box que está a mi izquierda. 26 años, linda, muy simpática. Los masculinos del equipo chochos, con sonrisita que no saben disimular.

Me hace acordar a la escuela primaria; cada vez que ingresaba un alumno nuevo inmediatamente se ganaba el apodo de "el nuevo" o "la nueva" hasta que lograba ganarse su nombre y su individualidad.

"La nueva" se llama como mi ex jefa: ya decía Borges que a la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos. Y yo otra vez me encuentro en la incómoda posición del que se debate entre extenderle una alfombra roja al recién llegado o mantener una prudente distancia hasta decidir si "la nueva" me va a caer bien o mal.

Ya tuve experiencias de todas clases: los que al principio me parecían imbancables y después revirtieron totalmente su imagen, los imbancables que jamás revirtieron nada, los que parecían piolas y después terminaron siendo tremendos garcas, y también los que me causaron una buena impresión y la mantuvieron a lo largo del tiempo.

"La nueva" es una incógnita. Se aproxima el momento clave del almuerzo, tengo 40 minutos para decidir si la invito o no a compartir la triste ceremonia de comida de tupper en una oficina usurpada. Porque invitarla a comer afuera ya es demasiado, I'm so sorry for you, querida.

"All that glitters" ilustración de Terry Fan

sábado, 14 de enero de 2012

Hallazgo

Hace unos días, mientras paseaba por la librería de las bolsitas naranjas, me encontré con el número 1 de la revista literaria "La Balandra".

No la conocía, pero me llamó inmediatamente la atención por la estética, por la calidad de la edición que invita a coleccionarla, y por los títulos ("¿Un escritor se nace o se hace?"; "Cómo llegar a una editorial"; "Los nuevos narradores", entre otros). 

Todos me parecieron atractivos, así que la compré ($30) y no pude parar de leer hasta la última página. Hacía mucho que no encontraba contenidos tan interesantes en una publicación argentina, cuyo objetivo no parece ser otro que difundir la nueva narrativa, desde todas las ópticas del mundo literario: los escritores, editores, traductores, correctores, y fundamentalmente los lectores. Hay entrevistas, opiniones, cuentos inéditos de narradores extranjeros y argentinos, testimonios, datos sobre talleres y concursos literarios. 

Y no menos importante: la revista tiene ese fascinante olorcito a tinta nueva que sin dudas es un bonus track. Acá va el link a la página web.

La Balandra, Número 2