Lady L

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miércoles, 5 de octubre de 2011

Chica de calendario

(Primera edición del Blog Itinerante de ANNE BOLEYN)

No sé ustedes, pero yo estoy cansada de tener que cambiar de edad todos los años. No hablo del miedo a envejecer sino de tener que acordarme cada vez que me preguntan la edad cuántos años tengo. ¿24? ¿25? ¿18? ¿50? Lo mismo me pasa a la hora de poner la fecha ¿2000? ¿2010? ¿2011? ¿Marzo? ¿Mayo? ¿Mes 10? ¡¿Quién fue el infeliz que le puso números a los meses?!

Momento Violencia Rivas aparte, creo firmemente que tenemos tres edades: la edad biológica, la edad que aparentamos y la edad que llevamos dentro del corazón. 

Mi edad biológica dice que tengo 25 años y 4 meses exactos. Según dicen, no aparento más de 18/19 años. En cuanto a mi edad del corazón, podríamos decir que tengo "an old soul" como dicen en las películas yanquis para dar a entender que una tiene el temperamento de una cincuentona menopáusica. Por ejemplo, no me hablen de ir a bailar o salir de mi casa pasadas las 23 porque soy capaz de ponerme a llorar. Los ruidos demasiado altos o las luces de humo me garantizan una migraña que sólo se me pasa con mi cóctel de Valium y otras drogas. No me vengan con "modas". No me importa si la próxima Reina de Inglaterra lo usa o si es furor en Europa; si no me gusta, no lo uso. Me molesta el humo del cigarrillo, ni hablar si están fumando otros yuyos. Miro muy mal a las madres que dejan que sus hijos se comporten como el bastardo de Satanás. Lo mismo a los adolescentes que van por la vida creyendo que el mundo es suyo. 

Tengo 25 años y soy tan o más jodida que mi abuelo de 86. 

Henry dice que promedie las 3 edades para obtener mi edad real pero a mí me parece una tontería porque así mi edad "real" sería de 31: la edad de la maternidad, divorcios, crisis existenciales y demás. Por lo tanto, decreto que mi edad real, más allá de las apariencias y de lo que diga mi certificado de nacimiento, es 50. Sí, los 50 son mis nuevos 25. 

"Old punk", ilustración de Will Murai